



Este domingo se vivió un espectáculo bipolar en el estadio Pepe Gonçalves. Por un lado, 70 minutos de fútbol en estado puro, practicado casi en su totalidad por Las Palmas Atlético en la definitiva eliminatoria de ascenso a Segunda B ante el Peña Sport. Por otro, unos 20 últimos minutos para olvidar: lesiones, penaltis, expulsiones, invasión de campo, lanzamiento de objetos, árbitros con afán de protagonismo... 

Una vez más, el Universidad de Las Palmas se volvió a quedar a las puertas del ascenso a Segunda División. Desde que regresó a la categoría de bronce tras un efímero año en el escalón superior, el conjunto azulino ha disputado hasta seis veces la fase de ascenso, sin suerte en ninguna de ellas. Se podría considerar ésta como un nuevo fracaso, quizá incluso mayor, pues la apuesta fue más ambiciosa.
Con el viento a favor, la directiva incorporó a un técnico de prestigio, José Juan Almeida, para dirigir al filial de Tercera División. Esta decisión levantó muchas suspicacias que no tardaron en confirmarse. Una derrota en casa seguida de dos tropiezos a domicilio (empate y derrota) sirvieron de excusa para desembarazarse de Tino Luis. De nada sirvió la gran trayectoria previa, ni el hecho de que el equipo se mantuviera tercero en la clasificación. La dirección deportiva justificó con el mal juego la sorprendente destitución y, como era de esperar, José Juan Almeida tomó el relevo.
Entre las cosas que han cambiado tras la llegada al banquillo de Paco Jémez hay una a la que doy especial valor, a las relaciones con el filial. Era uno de los puntos de la declaración de intenciones del cordobés, se definía como un hombre de cantera y como tal, cuidaría de ella. Desde su llegada ha instaurado como algo habitual los partidillos entre el primer equipo y Las Palmas Atlético, como el que vimos este miércoles y que que están atrayendo incluso a aficionados a verlos. El diálogo con Víctor Afonso es mucho mayor que el que había con el croata, que era prácticamente inexistente, e incluso se tienen en cuenta las necesidades del filial para planificar los entrenamientos del primer equipo.
Quizá todo esto es lo normal. Seguramente lo raro era a lo que estábamos acostumbrados. Por ello, cuando el presidente habla de un proyecto de cantera para el próximo año, pensamos en todo el tiempo que hemos perdido. ¿Por qué Las Palmas no ha cuidado la cantera en los últimos años?
Desde los gemelos Suárez, ningún canterano se ha asentado en el primer equipo y pocos son los que siquiera han tenido la oportunidad de debutar. Y mientras tanto, los jóvenes van creciendo y maduran dos escalones por debajo de donde deberían. Ramsés y Jonathan Viera, por ejemplo, son dos de las mayores promesas del equipo de Víctor Afonso. Hay muchas esperanzas puestas en ellos. Sin embargo, tienen 21 y 20 años respectivamente y aún no han ido convocados en un partido oficial, cuando vemos a diario jugadores en Priemra División a los que se les da la oportunidad con 16 y 17 años.
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Otro de los jugadores con más futuro es el central Juanpe. A sus 18 años hizo la pretemporada con el primer equipo y todos apostaban a que permanecería allí. Sin embargo, regresó al filial, en Tercera División, donde sigue estancado. Un frenazo en seco a su progresión para seguir el mismo camino de tantos otros. Y Juanpe es el único en edad de juvenil que forma parte de esta plantilla. Mientras el equipo juvenil ha arrasado en División de Honor y disputa en estas fechas la Copa del Rey y la Copa de Campeones. Qué bien queda decirlo y de qué poco sirve. Cuando un jugador despunta, tiene que jugar en una categoría superior a la suya y con 19 años ya tiene que estar en el primer equipo.
Pero claro, ahora sí. Ahora no hay dinero y queda muy bonito decir que se va a apostar por un proyecto de cantera. Ahora no se puede pretender que unos jugadores que llevan años estancados en Tercera División o, como mucho, en Segunda B, lleguen de golpe y porrazo a Segunda y rindan a un nivel competitivo.
Alabo las buenas intenciones y quizá sea mejor tarde que nunca, pero espero que se tenga paciencia, tanto desde el propio club como desde la grada. No se puede recoger lo que aún no has sembrado. Paciencia.