
Pese a su situación actual, Miguel García no puede quejarse en cuestiones de fortuna. Concebido siempre como recambio, siempre ha acabado siendo titular. Llegó a la UD hace apenas dos años para servir como sustituto a un Miguel Cobas que se debía someter a una operación. Lo que en principio iba a ser un parche temporal, se convirtio en un fijo durante todo el año, pues los problemas del asturiano obligaron incluso a su retirada. El rendimiento del albaceteño en su primer año no fue malo, aunque sus carencias siempre estuvieron a la luz.
Así, en su segundo año la dirección deportiva trajo a Josico para ese puesto. Una vez más, las lesiones daban la titularidad a Miguel García durante toda la temporada. Sin embargo, a pesar de la elevada cifra de partidos, la sensación siempre fue de que "juega porque no hay otro" y nunca ha tenido el favor de la grada. Esto se ha puesto de manifiesto en las últimas jornadas.
Ante el Real Unión, tras un partido desastroso del manchego, la grada se hartó hasta el punto de pitar a su propio futbolista. A pesar de su mal partido, Paco Jémez prefirió mantenerlo en el campo para no hundirlo psicológicamente. Después de esto muchos nos preguntábamos si Miguel García no era ya mayorcito como para aceptar un cambio por mal rendimiento o unos pitos de la grada. Poco tardó en demostrar que no. El centrocampista hizo algo que nunca se debe hacer, criticar a su propia afición: "Las buenas aficiones están para lo bueno y para lo malo [...] Aquí estamos solos, no nos apoya nadie". Miguel García, que acaba contrato este año, empezaba a cerrar puertas a su renovación.
Fue dos semanas más tarde, ante el Betis, cuando terminó de cavar su propio foso. La lesión de Josico (una vez más) obligó a Paco Jémez a dar entrada a Miguel García, quien, como era de esperar, fue recibido con una sonora pitada. El equipo amarillo jugaba con uno más y tenía todas las de ganar, hasta que al pelao se le fue la cabeza ("claro, sin pelo para retenerla...", decían algunos). Tras un pase fallido y nuevos pitos de la grada, el manchego sacó toda su rabia y recorrió 30 metros a sprint para recuperar el balón... o lo que fuera. El balón, no obstante, siguió su camino, el jugador del Betis acabó por los aires y el manchego, autoexpulsado, de camino a la caseta (disfrutando de una nueva pitada en este recorrido).
Más de un aficionado firmaría para que no vuelva a vestir la camiseta amarilla. Veremos lo que ocurre de aquí a final de curso, aunque lo que sí parece claro que que no seguirá la próxima temporada.

El caso de Pollo es muy diferente. Kresic nunca contó con él. Paco Jémez lo vio falto de ritmo, consecuencia de nueve meses sin competir. La afición no lo ha visto jugar, pero lo pide. Es algo nuevo, algo de la isla, y podría ser una sorpresa agradable. El de Mogán regresó al club amarillo esta temporada, tras un muy buen año en el Universidad. Antes, llegó a debutar incluso con el primer equipo del Atlético de Madrid, de la mano de Javir Aguirre.
Ahora, tras una temporada durísima, las lesiones de Josico y la sanción de Miguel García (más allá de un posible castigo del entrenador) le dan esperanzas. Aún tiene a Darino como competencia, pero al menos podría entrar en la convocatoria para Villarreal. Puede ser su oportunidad, quizá él sí aproveche un pizquito de suerte.
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