Este domingo se vivió un espectáculo bipolar en el estadio Pepe Gonçalves. Por un lado, 70 minutos de fútbol en estado puro, practicado casi en su totalidad por Las Palmas Atlético en la definitiva eliminatoria de ascenso a Segunda B ante el Peña Sport. Por otro, unos 20 últimos minutos para olvidar: lesiones, penaltis, expulsiones, invasión de campo, lanzamiento de objetos, árbitros con afán de protagonismo... Pero empecemos por el principio, que es lo más bonito. El equipo de Víctor Afonso estaba a un último paso del regreso a Segunda B y salió arrollando. Pronto se adelantó gracias a un gol de Vitolo, un tanto que dejó tocado al conjunto navarro. Los amarillos tomaron el mando del partido y dieron una lección de fútbol extraña en Tercera División. Llegadas por bandas, paredes, balones largos a la espalda de la defensa...
Mientras el delantero juvenil Aday no dejaba de fajarse con los experimentados defensas para luchar cualquier balón, la segunda línea inventaba. Vitolo y Peraza, en un gran estado de forma, eran puñales por las bandas, mientras desde la mediapunta dirigía la orquesta un maravilloso Jonathan Viera (Romario, para los más fieles). Sin embargo, se llegó al descanso con el 1-0 y la sensación de haber desperdiciado una gran oportunidad por la falta de puntería.
El segundo tiempo continuó con dominio amarillo. Aunque bajó algo la intensidad, todo apuntaba a que los de Víctor Afonso se llevarían el partido sin problemas, con la duda de si serían capaces de ampliar la renta. Sin embargo, transcurridos 25 minutos todo empezó a torcerse.

Mientras realizaba una carrera para presionar, el mejor jugador de los locales, Jonathan Viera, sintió un tirón en la pierna que le obligó a tenderse en el suelo. Pasó quizá un minuto hasta que salió el balón fuera y pudieron entrar para atenderle. Pero ese momento fue eterno para la joven promesa de La Feria. Enseguida supo que no podría continuar y que posiblemente tampoco podría estar en el decisivo partido de vuelta para ayudar a sus compañeros. La impotencia desembocó en lágrimas y el numeroso público lo despidió con una ovación casi paternal.
Era solo el principio. Minutos después, el filial volvió a mostrar su lado más inmaduro. El guardameta Alejandro fue a por un balón aéreo en lucha con el delantero, se protegió bien y atrapó la pelota. Sin embargo, aún en el aire, soltó una pierna que golpeó al rival. El atacante navarro exageró su caida, el árbitro empezó a saciar sus ganas de protagonismo (después de haber consentido el juego duro visitante durante todo el partido), pero el penalti y la expulsión fueron justos.
Alberto pudo ser el héroe del día. El joven guardameta entró para detener el penalti y lo hizo. El balón acabó en corner y tras el lanzamiento de éste, acabó en la red. Sin embargo, el árbitro volvió a sentirse importante y, prácticamente al mismo tiempo que la pelota entraba, señalaba un penalti previo. Un penalti inventado, eso sí, ya que si la pelota dio en la mano del jugador amarillo fue totalmente involuntario. Dos penaltis en dos jugadas consecutivas. Anotó en esta ocasión Aizkuren, pero ahí estaba de nuevo el árbitro para mandar repetir. A la segunda, Alberto llegó a tocarla, pero no logró evitar el gol.

Tras este empate, se sucedieron varias tonterías. El tonto número uno saltó al campo y se fue a por el linier, aunque el personal de seguridad lo pudo retener. El tonto número dos lanzó un objeto al mismo asistente, que se fue corriendo al centro del campo. Y los tontos de detrás de la portería lo imitaron lanzando a su vez objetos al portero. El juego tuvo que estar parado varios minutos hasta que la cosa se calmó y habrá que esperar para ver en qué acaban todos estos incidentes, que posiblemente conllevarán una multa para la UD.
De aquí al final, con uno menos, poco pudo hacer Las Palmas Atlético, que espera el partido de vuelta con muchas dudas. En primer lugar, el alcance de la lesión de Jonathan Viera, jugador clave de media hacia adelante. En segundo lugar, la portería. Con Alejandro expulsado, habrá que ver si Galán puede ocupar su puesto o tiene que viajar con el primer equipo debido a la lesión de Assmann. En cualquier caso, los amarillos son un equipo que resuelve bien los partidos a domicilio, como demuestra el hecho de que haya ganado todos los de la fase de ascenso, por lo que hay razones para el optimismo.
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