lunes, 7 de junio de 2010

Los sueños rotos del Uni

Una vez más, el Universidad de Las Palmas se volvió a quedar a las puertas del ascenso a Segunda División. Desde que regresó a la categoría de bronce tras un efímero año en el escalón superior, el conjunto azulino ha disputado hasta seis veces la fase de ascenso, sin suerte en ninguna de ellas. Se podría considerar ésta como un nuevo fracaso, quizá incluso mayor, pues la apuesta fue más ambiciosa.

El Universidad partía este año con la intención de echar el resto. Julio Suárez y Lucas Pérez pusieron todo de su parte para conformar una plantilla que muchos definieron como la mejor de la historia del joven club. La plantilla aunaba a los clásicos del club (Sergio, Ojeda o Lampón), jóvenes con mucha proyección (Ariday, Cristo Martín o Deivi), fichajes contrastados en la categoría (Futre, Alberto o Nacho Quirino) y otros procedentes incluso de Segunda (Cristo Marrero o Gustavo). La guinda la pusieron dos hombres de calidad superior a la categoría, el regreso de Ángel Sánchez y la cesión en diciembre de Pedro Vega. Las dudas sobre la economía del club quedaron enterradas por una ilusión más que lícita.

Al mando de todo, un hombre que conocía muy bien el club, Tino Luis Cabrera, que regresaba al banquillo colegial tras su experiencia en el Águilas. Tras un inicio dubitativo (tres derrotas en las cuatro primeras jornadas), la lógica se impuso y el Universidad encadenó un tramo de temporada espectacular para asumir el liderato.

Con el viento a favor, la directiva incorporó a un técnico de prestigio, José Juan Almeida, para dirigir al filial de Tercera División. Esta decisión levantó muchas suspicacias que no tardaron en confirmarse. Una derrota en casa seguida de dos tropiezos a domicilio (empate y derrota) sirvieron de excusa para desembarazarse de Tino Luis. De nada sirvió la gran trayectoria previa, ni el hecho de que el equipo se mantuviera tercero en la clasificación. La dirección deportiva justificó con el mal juego la sorprendente destitución y, como era de esperar, José Juan Almeida tomó el relevo.

Con el ex del Fuerteventura, sin embargo, empeoró la situación. En sus diez primeros partidos solo logró dos triunfos, lo que complicó mucho las opciones de play off del conjunto colegial de cara al tramo final. Hubo que esperar a un agónico final en el Carlos Tartiere para clasificarse como cuarto de grupo.
No obstante, pese a este logro in extremis y pese a la superioridad manifiesta ante el Melilla, la segunda ronda del play off volvió a poner de manifiesto los males del equipo, especialmente en el partido de ida, en el que el conjunto de Almeida no jugó a nada y se vio sorprendido por el Sant Andreu en un 0-2 que ponía todo muy cuesta arriba. Pese al empeño, no hubo milagro en el partido de vuelta y el Uni se trajo otro sueño roto de tierras catalanas.

Ahora, las preguntas son muchas. ¿Qué hubiera pasado de seguir en el banquillo Tino Luis? ¿Podrá mantener el club una plantilla competitiva para reintentar el desafío? ¿Pasará factura el esfuerzo económico de este año en las arcas del club, ya de por sí maltrechas? ¿Qué pasará con Deivi, que ya suena para equipos como la UD, el Sevilla o incluso el Baça? Muchas incógnitas que auguran un verano calentito en las otras oficinas de Pío XII.

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