Como diría el último anuncio televisivo de Clipper: "Que hay que jugarse la temporada con un equipo lleno de canteranos sin experiencia, pues se hace, pero con ilusión". Y es que la ilusión no se vende en los despachos, se vende en el terreno de juego. Miguel Ángel Ramírez lo intentó el año pasado a base de fichajes de relumbrón y regresos ilustres. Sin embargo, ha sido éste año cuando, pese a ir con las orejas gachas, la afición ha salido del estadio ilusionada tras el primer envite liguero. Y no ha sido cosa de dinero, sino de fútbol.
Cuatro críos se han decidido a tapar bocas desde el verde, desde lo más básico de todo esto, la asociación con la pelotita. Para los que pensaban que no estaban preparados, que eran inmaduros, que se necesita más experiencia para Segunda División... Para todos ellos van 180 minutos de Fútbol, con mayúsculas. Ahora falta ver cuanto tiempo durará esa "decisión", si tienen ganas de seguir demostrando cosas, si no se dejan llevar por tanto elogio o por una vida fácil... En definitiva, si siguen manteniendo la ilusión.
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