Las Palmas y Villarreal B tienen muchas similitudes, y no sólo me refiero al color de las camisetas. El conjunto castellonense demostró el año pasado que se puede hacer un buen papel en Segunda División sin renunciar a las características típicas de un filial. Juventud, talento y desparpajo desbordaban en cada partido del mini submarino, que fue el equipo que más elogios se llevó tras su paso por el Estadio de Gran Canaria, a pesar de salir derrotado.
Lo más atractivo de todo es que la UD actual se parece mucho a un filial. No en vano, muchos de sus jugadores militaban el año pasado en Las Palmas Atlético. Eso se está reflejando también en su fútbol: menos conservadurismo, más frescura, más ofensividad... Con dos rivales así puede pasar cualquier cosa, pero hay alguien que seguro que saldrá ganando, el espectador.
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