domingo, 27 de febrero de 2011

Al final, llegó el final



Y al final números rojos
en la cuenta del olvido,
y hubo tanto ruido
que al final llegó el final.

(Ruido, Joaquín Sabina)



Llevaba tanto tiempo estirándose que tarde o temprano se iba a romper la cuerda. Por muchas declaraciones de amor por parte del presidente, al final llegó el final para Paco Jémez. Fueron demasiados los elementos en contra y se pueden resumir en la estrofa que encabeza este artículo.

Los números rojos eran ya muy peligrosos. Doce partidos sin ganar. Cinco puntos de 36 posibles en los últimos tres meses. Equipo más goleado de España con 53 goles en contra. Un sólo punto le separa del descenso (siempre y cuando el Albacete no le gane al Betis). Y, para algunos lo peor de todo, el Tenerife, un punto por encima de los amarillos.

No salen las cuentas y el olvido es traicionero. ¿Tanto hace de aquellos días en que Paco Jémez era proclamado como hombre idóneo para este proyecto? ¿Tan lejos quedan esos partidos en los que los aficionados amarillos disfrutaron como no lo habían hecho en los últimos diez años? ¿Y aquellas promesas de renovación incondicional? En el mundo de hoy en día todo se olvida muy rápido, y en el fútbol, aún más. Recuerdo que antes de empezar la temporada las expectativas eran de estar más o menos como estamos ahora. Muchos lo han olvidado.

A pesar de todo, contra viento y marea, Miguel Ángel Ramírez mantuvo a su entrenador. Hasta que el ruido se hizo insoportable. La presión popular y, especialmente, de algunos medios de comunicación ha sido atronadora. Algunas decisiones incomprensibles de Paco Jémez (revolución de Alcorcón) han encendido aún más la llama. Y la posibilidad de caer en descenso y quedar por detrás del Tenerife iban a hacer que el ruido superara los decibelios aconsejables para la salud.

¿Mi opinión? Paco Jémez no fue el mayor responsable del equipo de principio de temporada ni es el máximo culpable de la situación actual. Se encontró con una generación de futbolistas que jugaban al fútbol como los ángeles y su mérito fue aprovecharla. No fue el culpable de que, por unas causas u otras, ese equipo se haya ido desmembrando. No es culpable de que en Granada los jugadores tengan 10 minutos de pájara absoluta y Barbosa regale tres goles.

Respecto al sustituto, Juan Manuel Rodríguez me parece un buen entrenador, pero nunca he sido amigo de segundas partes. Ya me pareció un error la vuelta de Kresic y ahora me lo parece la del grancanario, más allá de posibles rencillas personales con el vestuario. Solución de emergencia y populista. Espero equivocarme.

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