sábado, 14 de mayo de 2011

Objetivo: minimizar riesgos

No diré que se ha logrado el objetivo porque tras las últimas experiencias me he vuelto más cauto. Pero sí es cierto que la UD Las Palmas ha dado un paso importantísimo con el triunfo ante el Cartagena. En estos momentos de la temporada ya nadie cuestiona se gana gracias a un fútbol ofensivo, a la calidad individual o a las fuerzas esotéricas. Lo importante es ganar y así lo aplica Juan Manuel Rodríguez, que llegó al banquillo amarillo con una idea clara, poner el cerrojo atrás.

El técnico amarillo sabe que en esta categoría la mayoría de goles recibidos vienen por errores propios y su obsesión es evitarlos, o al menos conseguir que no sean fatales. Ante el Cartagena hubo revolución en el once, pero esa premisa se mantuvo intacta. En parte por obligación (por las bajas de Pedro Vega y Sergio) y en parte por convencimiento propio, del centro del campo de las últimas semanas, sólo repetía Vicente Gómez. Por primera vez, Las Palmas salió con dos delanteros y dos bandas bien abiertas, Quero y Armiche. Además, al mando de todo esto estaba David González.

Se podía pensar que con el de La Feria en lugar de Pollo se apostaba por un fútbol más de toque, pero nada más lejos de la realidad. El juego amarillo consistió en evitar la circulación interior: balones a las bandas o a Quiroga en largo para buscar la segunda jugada. El objetivo, minimizar riesgos y posibles pérdidas de balón peligrosas.

Con el tempranero gol de Quiroga, las cosas se pusieron de cara y el sistema permitía contragolpear sin arriesgar. Así, el Cartagena apenas creó peligro hasta que, en la segunda parte Las Palmas se echó unos metros atrás y esto coincidió con algunos despistes defensivos. El conjunto blanquinegro no aprovechó las oportunidades provocadas por fallos de Las Palmas y apenas consiguió crear ocasiones propias. Además, otra cosa que se echaba de menos, Las Palmas consiguió matar a la contra para, ayudados por la intervención de Barbosa al detener un penalti, tener un final de partido tranquilo.

Por cierto, más caprichos del fútbol. El primero, la banda izquierda. Pedro Vega había sido hombre clave desde la llegada de Juan Manuel y se temía que su baja hiciera daño. Sin embargo, su sustituto, Quero, fue de los mejores y asistió en los dos goles amarillos.

El otro es Pollo. El mediocentro grancanario volvía tras su lesión y además podía cumplir el número de partidos necesario para renovar contrato automáticamente. Pero contra todo pronóstico se quedó en el banquillo. Aunque más sorprendente fue que ingresó en la segunda parte para ocupar la banda derecha, posición insólita. Ya para redondear una noche extraña, el de Mogán marcó el gol de la tranquilidad, su primer tanto con la camiseta amarilla, el día que renovaba contrato y que debutaba como improvisado interior derecho.  Cosas del fútbol…

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